1 de 1980 Juan Pablo II beatifica a Lorenzo Mª Salvi. Se le venera en Vetralla.
1 de 2006 Inicio del Capítulo Genera 45.
2 de 1910 Inocencio Canoura recibe el Acolitado y el lectorado en Mondoñedo, de manos de Mons. José Fernández y sigue estudiando teología y las ciencias sagradas hasta 1913.
6 de 1916 Muere Isidoro Loor con 35 años, y 8 de religioso, de cáncer al ojo derecho y otras complicaciones.
6 de 1934 El Padre Inocencio Canoura A. y siete hermanos de las Escuelas Cristianas son encarcelados en Turón. Los dos días siguientes los dedica a confesar, a dar ánimos, orar y escribir.
9 de 1934 Es fusilado a las 4 a.m. el P. Inocencio Canoura y los 8 hermanos de las Escuelas Cristianas en el cementerio de Turón.
9 de 1842 El P. Domingo B. es invitado por Dalgairns a Littlemore, a donde se hab ía retirado E. Newman y se prepara para entrar en la Iglesia Católica. El P. Domingo le confiesa y le admite en la fe católica, va a Oxford celebra la misa, regresa a Littlemore y sigue la confesión de Newman, luego de Bowles, Stanton y otros., les absuelve y rezan juntos el breviario romano. El día 10 celebra la misa y les da la comunión. El 11, el P. Domingo está regresando a Aston y el 12 sale para Bélgica. E. Newman por el estudio de la historia abraza la fe católica.
12 de 1958 Llega a Santo Domingo el P. Benito Arrieta G., y el 14 se hace cargo de la parroquia de San Antonio de los Acarrizos, donde fallece santamente el 29 de agosto de 1975 tras admirable labor.
14 de 1975 Pablo VI escribe una hermosa carta a los pasionistas por el II centenario de la muerte de San Pablo de la Cruz.
16 de 1988 Juna Pablo II beatifica al P. Carlos Houben.
16 de 1947 El P. Benito Arrieta regresa de Betania a España. Del año de 1952 al 57 trabaja en l comunidad de Deusto y de allí lo destinan a Santo Domingo.
18 de 1775 Muere Pablo de la Cruz en el Retiro de los Santos Juan y Pablo, en Roma, santamente y rodeado del amor de sus hijos. Los pasionistas celebramos su fiesta el día 19 de octubre.
18 de 1873 Pablo VI declara al P. Bernardo Mª Silvestrelli tras la lectura del decreto sobre la heroicidad de sus vortudes. |