La Congregación Pasionista llegó al Perú en 1913. Fueron doce, al igual que los apóstoles, los que vinieron a dejar huellas del Crucificado en la Amazonía peruana. Ahora continuamos haciendo presente el carisma de San Pablo de la Cruz además de la selva y la costa, también la sierra en Huancayo – Apata.
Los Misioneros Pasionistas hemos sido promotores y constructores de escuelas, hospitales y postas médicas, ladrilleras y capillas para el culto religioso. Los primeros pasionistas han sido los iniciadores de una auténtica promoción humana, social, Sanitaria y espiritual, de una evangelización integral del hombre. Y ahora nuestra opción misionera continúa siendo permanente. A pesar de que las necesidades siguen siendo cada vez mayores, sentimos impacientes el grito de Jesús en cada hombre y mujer, viviendo el legado espiritual de nuestro Padre Fundador, animados en el seguimiento de Jesús crucificado: “Sabiendo que la Pasión de Cristo continúa hasta que él vuelva en su gloria, compartimos los gozos y las angustias de la humanidad que camina hacia el Padre” (Const. no 3) |