SAN GABRIEL DE LA VIRGEN DOLOROSA

Han pasado varios años de la muerte de una persona que hizo historia con su vida sencilla. No realizó nada y, sin embargo, se ha convertido en un admirado por muchos jóvenes.

Cuando nos conectamos con su vida es un impacto para nosotros. El cambio radical de Gabriel, de un bailarín a un testigo fiel de Dios, es algo que no tiene una sola explicación. Pues ¿Qué hubo dentro de Gabriel? ¿Qué formación recibió? ¿Quién puede decir cuántas influencias complejas contribuyen a formar la persona y en específico la personalidad de Gabriel?
Pues en este trabajo trato de encontrar esas influencias.
Se dice que la familia es  la primera escuela de formación. En esta el niño va aprendiendo los valores que practican los padres, pero también observa algunos defectos que por ende los aprende.

Francisco nació dentro de una familia que se preocupaba lo mejor que podía de la Educación Humana y religiosa  de sus hijos. Tubo como madre a una excelente mujer: a Inés F. Una mujer noble, de gran altura cristiana y de cultura sobresaliente. Desde el ámbito familiar va recibiendo una formación que le permite crecer, conocerse, amarse y relacionarse fácilmente. Paso a paso va caminando hacia una madurez humana y cristiana que serán claves en su vida.

Pero ¿Antes de ser religioso sólo aprende de sus padres? .No. Contó con otros maestros. Francisco, desde niño frecuentó  a los colegios de la Salle y de los Jesuitas.
Todas sus enseñanzas las va  recibiendo dentro de un ambiente cristiano, pero sin embargo, no todo es alegría, no todo es claro. Siente soledad, siente un vacío que logrará llenarlo en el Noviciado, siente tristeza; en suma es un joven de carácter inestable: por un lado, se mezcla con la alta sociedad de la ciudad, participando en las diversiones de sus compañeros, pero por otro lado, se siente atraído por la vida religiosa.

Experimenta grandes tristezas al perder a sus seres queridos, pero de todo esto sabía sacar provecho para su crecimiento.
A los 18 años se siente lleno hasta desbordar, rico de cualidades, capaz de amar, con posibilidades abundantes de abrirse camino, hecho para la vida y la alegría. Se siente amado y aceptado.
No se acostumbra nunca de lo superficial, porque vive con detenimiento los valores, las relaciones personales, y los acontecimientos que le afectan siempre con intensa emotividad. Por eso de las tantas hermosuras, - la belleza del teatro, la belleza femenina, la de montañas y paisajes- no hacen sino despertar en Gabriel ansias de más. En todo acontecimiento busca lo trascendente, lo que está más allá de lo material, de lo efímero.

Gabriel es un joven amante de la vida. Le atrae y se entrega a ella sin reservas, pero sin embargo, algo dentro de él le deja insatisfecho, como si todo esto no bastara. Así entre confusiones, desilusiones y alegrías va formándose como persona. En el fondo lo que él quiere es encontrar la verdadera paz pero no la haya, y es el P. Pedro Tedeschini quien le dice: “la paz que buscas no la puedes encontrar en el mundo, sino en Jesús”. Menciono esto porque refleja para mí el gran valor que Gabriel da al acompañamiento espiritual. Cabe mencionar que este no lo tiene cuando entra al Noviciado, sino en su vida laical. Demuestra también que no es egoísta, que reconoce que solo no puede caminar, que tiene que crecer en su individualidad pero dentro de la comunidad. Acepta los consejos de los demás y no se cierra a sí mismo.

Participa de las celebraciones de su pueblo, se siente parte de ellas, se integra a las celebraciones y devociones del pueblo. En una de estas encontrará o descubrirá su verdadera vocación. Reza el Rosario, acude a las procesiones, etc. Es un joven practicante de las celebraciones cristianas.                                                                                                                                                                                                                                         
La devoción a María la tiene antes de ingresar al noviciado. Cuando entra al Noviciado, lo que hace es perfeccionarla o simplemente dedicarle más tiempo y hacerlo con mucho más amor, con más seriedad.

Gabriel también recibió una formación académica que le ayudó en su formación como persona. La formación académica que recibió estaba integrada con la educación religiosa que los Jesuitas impartían con celo en el Colegio de Spoleto. Aquí se transparenta la impronta de la espiritualidad ignaciana, fundada en la persona de Jesucristo, expresada en el “combate espiritual” necesario para seguirlo. Y la meta es el puro amor a Dios. Esto repercutió en Gabriel, ya que él era un joven que todo se le grababa, todo le repercute y todo le afecta, es un joven de sensibilidad y nobleza exquisitas. Si se le grabó que para amar a Dios se necesita de un combate espiritual ¿ Qué otras consecuencias se podían esperar?.  Por fuera no se le nota, pero interiormente, en su corazón, aquellas enseñanzas y acontecimientos que experimenta son terremotos con réplicas incesantes.
Gabriel en su juventud es todo un fenómeno. A los 18 años ya hay en él un montón de virtudes: atractivo,  agradable, gentil, afable, vivo, alegre, jovial, sonriente, bondadoso, delicado, brillante, sutil, acogedor, afectuoso, generoso y condescendiente, etc. Estas y muchas más las logra o las despierta con esfuerzo, con una constante lucha en medio de las contrariedades de la vida. Es Él quien se pone en camino y Él mismo hace el camino. Nadie le hace el camino.  Él se ve reflejado en lo que el poeta dice: “si hay camino que se haga sólo al caminar”.
Por otro lado es también vanidoso, ligero, ambicioso, mundano, irascible, caprichoso, impulsivo, inestable, etc. Todas estas que en un joven son normales logrará superarlas en el noviciado, ¿ será fácil esto? Para él sí, porque esta seguro de lo que quiere, desea la paz. Esta la logrará después de un arduo combate.

En suma, estos son algunos términos con los que se le pude definir a Gabriel en las relaciones de su juventud en Spoleto.
Cada día, cada amanecer, era para Gabriel, una oportunidad para aprender. Era muy inteligente, pero jamás un creído. Es también un enamorado de la vida, se enamora de todo lo que hace. Este es un verdadero ejemplo de vida: el ser enamorado de lo que hacemos, de lo que buscamos, habitar en la casa del Señor.

Con todo lo que adquirió en la vida familiar y en la relación con sus amigos, Gabriel ya es un joven con una base sólida, seguro de sí mismo, de lo que hace y de lo que busca. Ya tiene una madurez suficiente como para enfrentar a su vida futura, a logrado una identidad y un auto dominio maduro. Dueño de su libertad, seguro de sus decisiones y con un amor incontrolable por el crucificado, que nadie podrá impedírselo cuando decide ingresar a los Pasionistas.

Gabriel renuncia por completo a la vida mundana para poner en juego todas sus cualidades  y valores en la búsqueda de la verdadera paz. Para gastar sus energías en busca de un premio que nunca perecerá, al mismo Cristo.
Una ves en  el Noviciado no quiere ni oír hablar de volver a salir del convento. Yo me pregunto ¿ Qué es lo que pasó en Gabriel? ¿Es que ve en el mundo, y en las mujeres la presencia del mal? ¿ Y acaso Cristo no dijo yo he venido por los enfermos? ¿ O es que se olvidó de su humanidad, y se creyó un ángel? ¿ O simplemente al ingresar al Noviciado ya no tiene sentimientos ni deseos de atracción?.

Frente  a estas interrogantes es el mismo Gabriel quien me responde: “Yo no dejé de ser persona”. Y claro Gabriel conserva todo lo aprendido en familia, continúa teniendo sentimientos, emociones, deseos, pero esta ves se dirigen hacia una nueva meta, van en otra dirección, no se dirigen a lo meramente humano, sino a lo divino.
Unas ves en el noviciado cortaron toda comunicación, incluso con su familia, pero ¿Por qué la corto? ¿ Acaso porque sentía odio a la misma, por las dificultades que le pusieron en su camino? No. Las corto simplemente porque sabía que eso no le ayudaría en su camino. Quiso hacer una verdadera experiencia dedicándose por completo a la oración, meditación y ejercicios de piedad.

En el Noviciado se siente bien. Hay dificultades pero las afronta con coraje, firmeza y magnanimidad de gigante
En el noviciado casi no a encontrados valores nuevos, pero sí valores más auténticos y profundos, es aquí donde se siente realizado plenamente. Los valores aprendidos en familia, aquí los profundiza.
También, en el Noviciado, intensifica su enamoramiento a la Virgen María que le es un medio para meditar en la Pasión. Todas sus energías se dirigen a la Virgen. Por eso si Gabriel guarda distancia respecto a las mujeres, no es por que sean la personificación del diablo, o vea en ellas un peligro, sino porque sabe potenciar, sabe sopesar,  quiere mantener la concentración del corazón y sus pensamientos en la virgen.
Hoy es difícil encontrar jóvenes así, pero eso no quiere decir que no se pueda imitarlo. Hoy es también difícil encontrar jóvenes que vivan satisfechos en la vida diaria u ordinaria. San Gabriel en la vida sencilla y ordinaria se realiza al máximo.

Gabriel se enamora tanto, porque comprende que hay un modo de realizarse con amor desbordante: llenarse de Dios y de la humanidad, impulsando en ello todas las energías. Se entrega con intensidad, de tal manera que su vida se consumirá en tan solo 24 años.
Gabriel se preocupa de que todo se logre de lo mejor modo posible, y que no se desperdicie ni un instante de su vida. Se abandona  a Dios con una fe viva y una esperanza única.
En el Noviciado es un  joven obediente, actuando con sus convicciones y valores aprendidos.

El mejor apostolado que pudo realizar fue el tener la capacidad de sentir las cosas y de comunicarlas con sinceridad. Pero cabe mencionar que también sentía envidia por los misioneros que salían a predicar a otros países.
El año del Noviciado lo dedicó sólo para él, se dedicó por completo a su crecimiento, a llenarse a sí mismo.
Hay que recordar que en un principio no quiere escribir, pero después escribe, y las pocas cartas que escribe no son si no una ocasión para involucrar en la realidad que vive. En ellas expresa la alegría de una vida que se cumple en plenitud y la preocupación por la situación espiritual del padre y de los hermanos. En un principio siente que escribir le distrae, pero llegó a comprender que la correspondencia es un medio para hacer bien a los suyos.

Gabriel gozaba de lo que yo lo llamo un don: el distribuir su tiempo. Cumplía con sus responsabilidades y tenía tiempo para la oración y sus devociones. Rezaba el rosario todos los días, Ave Marías al entrar y salir de su habitación y al comienzo de cada actividad. Meditaba el vía cruces en honor al crucificado con gran sentimiento.

Visitaba a Jesús Eucaristía siempre que podía. En fin el progreso espiritual de Gabriel es rápido. Parece que no se contenta con las actividades de la casa y por eso él tiene sus momentos personales de penitencia.
Las tendencias perfectibles del carácter y del temperamento no maduran sin esfuerzo y entrega generosa.

En suma, la vida de Gabriel fue una entrega al Señor, y a María, la Madre, en una vida sencilla, de estudio, oración, abnegación y gozos incomparables.
La vida y la vocación Pasionista de Gabriel fueron llamadas claras y claro designio por parte de Dios y de María, la Virgen... Su memoria viva y el encuentro de tanta gente, de tantos jóvenes como Gabriel, son invitaciones permanentes hacia bellezas más altas.
“Gabriel se hizo Pasionista o ingresó al Noviciado, tras haber comprendido que sólo el amor a Cristo crucificado y  a su madre Dolorosa puede rescatar al hombre de su tristeza e infelicidad terrenas”. (Juan Pablo II).
De verdad así fue. De un bailarín brillante a un brillante testigo de Cristo. Todo un ejemplo.

Este es el mensaje claro que perdura y perdurará siempre, sobreponiéndose a embates de la vida y del ambiente y de mil circunstancias cambiantes, porque Dios no cambia, y los anhelos profundos del corazón del hombre tampoco.
Gabriel no se quedó mirando lo accidental de las dificultades y sufrimientos, sino que supo llegar al fondo, encontrando en ella la razón de ser, de vivir. Que nosotros busquemos lo que se esconde en el fondo de los acontecimientos.

¿Podemos llegar a ser como Gabriel?. Igual, no. Pero debe ser un parámetro, un punto de referencia, un modelo en el cual nos reflejemos e imitemos. ¿Cómo? Practicando algunos de sus valores y devociones que él tenía. Visitando a Jesús Eucaristía de una manera discreta en todos los momentos que sea posible y, además, meditar en cada acción la Pasión del Señor.
Gabriel tenía tanta confianza en el Señor, a tal punto de querer descansar en sus brazos a temprana edad. Narra el autor que él pidió morir de joven y las mortificaciones que él mismo se imponía no fue favorable para su salud. Poco más tarde terminaría el paso por este mundo a muy temprana edad.
Con toda la formación recibida y con la cercanía hacia Dios se convirtió en un joven que prometía mucho, pero... después de echar buenas raíces, cuando el árbol, le  llegaron los días de  regalar sus frutos, dicho árbol calló herido por la muerte.
Gabriel es un modelo y de manera particular lo admiro mucho. Es un ejemplo de hombre de oración, de sociabilidad. Para Gabriel, la sociabilidad se basaba en la capacidad para relacionarse y se convierte en caridad cristiana, que le posibilita entrar en comunión con todos los hombres.
Y lo que es más llamativo: “el Gabriel facilidad y dulzura no existe”. Pasa por todas las experiencias de la vida, como seglar y Pasionista, y de todos sale triunfante. Es un luchador que vence siempre.
En conclusión puedo decir que Gabriel supo rumiar y poner en práctica todas las enseñanzas que recibió. Y la variedad de personas que influyeron en su formación volcó en él todas sus esperanzas, así pues la nodriza de Petrignano, los padres, la familia, especialmente la hermana María Luisa; El ama Pacífica, los distintos educadores, los hermanos de las escuelas Crisatianas, los Jesuitas, los Dilipenses, los Pasionistas. La cultura antigua y moderna, la sociedad, la situación política, la espiritualidad y la Iglesia influenciaron mucho en todo el proceso de su formación.
Además desde pequeño se forma con una doctrina sólida, como las escritas por Francisco de Sales, y de María Alfonso de Ligorio. Contó con buenos medios.
Que cada día, Gabriel se convierta en un espejo, en donde podamos reflejarnos y encontrarnos con el avance de nuestro proceso formativo. Que tratemos de imitar su estilo de vida y así ser ejemplo  para la juventud de hoy, en medio de un mundo que cada día se convierte en amenazador y además nos presenta una inmensidad de retos, sobre todo a quienes aspiramos consagrar nuestra vida al Señor.

Que la buena voluntad, la constancia, el servicio, la disponibilidad, la cercanía a los demás, el perdón, el amor, la amabilidad, el entusiasmo por hacer las cosas, la soledad, el silencio, el recogimiento, la capacidad de relacionarse, la sinceridad, la sencillez, la humildad. El coraje, la constante lucha y la motivación para actuar por convicción que fueron algunas de las cualidades de San Gabriel, se conviertan en semillas para ser sembradas en nuestro corazón y crezcan en el mismo.

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